Salmo para cantarse en sábado.
1¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias
y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre;
2proclamar tu gran amor por la mañana,
y tu fidelidad por la noche,
3al son del decacordio y de la lira;
al son del arpa y del salterio!
4Tú, Señor, me llenas de alegría con tus maravillas;
por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos.
5Oh Señor, ¡cuán imponentes son tus obras,
y cuán profundos tus pensamientos!
6Los insensatos no lo saben,
los necios no lo entienden:
7aunque broten como hierba los impíos,
y florezcan todos los malhechores,
para siempre serán destruidos.
8 Solo tú, Señor, serás exaltado para siempre.
9Ciertamente tus enemigos, Señor,
ciertamente tus enemigos perecerán;
¡dispersados por todas partes
serán todos los malhechores!