Al director musical. Salmo de David.
1Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;
protégeme del temor al enemigo.
2Escóndeme de esa panda de impíos,
de esa caterva de malhechores.
3Afilan su lengua como espada
y lanzan como flechas palabras ponzoñosas.
4Emboscados, tiran contra el inocente;
le disparan sin temor y sin aviso.
5Unos a otros se animan en sus planes impíos,
calculan cómo tender sus trampas;
y hasta dicen: «¿Quién las verá?»
6Maquinan injusticias, y dicen:
«¡Hemos tramado un plan perfecto!»
¡Cuán incomprensibles son
la mente y los pensamientos humanos!