Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Sobre la octava.[a] Salmo de David.
1No me reprendas, Señor, en tu ira;
no me castigues en tu furor.
2Ten compasión de mí, Señor, porque desfallezco;
sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos.
3Angustiada está mi alma;
¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?
4Vuélvete, Señor, y sálvame la vida;
por tu gran amor, ¡ponme a salvo!
5En la muerte nadie te recuerda;
en el sepulcro, ¿quién te alabará?